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En los años
noventa los teóricos y analistas más sobresalientes
en el campo audiovisual anunciaban que se había producido la muerte del cine. Se quería advertir con ello, obviamente,
no de la muerte de la industria cinematográfica ni de la
de sus productos, pero sí de la muerte de los específicamente
cinematográfico que hasta entonces había pervivido
en esa forma de expresión. En cualquer caso, muerte o no,
se hablaba de una transformación cualitativa del lenguaje
cinematográfico, cuya causa había que buscarla en
la hegemonía de la televisión y su voraz omnipresencia,
y, en particular, en lo que se vivió como una de sus consecuencias
más directas: la práctica desaparición de las
salas cinematográficas tradicionales.
Había
(y hay) muchos argumentos para sostener esa perspectiva, sin embargo
es hora de replanteársela. De eso trata este libro. Ubicado
en las intersecciones de la Teoría fílmica, la Historia
del cine y la Estética de la comunicación, y deudor,
por tanto, de sus postulados, reflexiones y herramientas de análisis,
nace con la intención de demostrar la necesidad de cuestionarse
si ha habido una profunda transformación del lenguaje cinematográfico
debida a su adaptación a los nuevos modos de exhibición
mayoritarios (televisión, vídeo/DVD, internet...).
Para ello aboga por la realización de un análisis
empírico deun corpus fílmico determinado, aportando
razones de diversa índole que muestran tal necesidad, y realiza,
además, una revisión historiográfica de la
gran transformación que ha experimentado la industria audiovisual
en las últimas décadas.
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